Ave del Carmelo

En honor a nuestra Señora del Carmen, os dejo esta bella interpretacion del Himno de Nuestra Señora Del Carmen. Virgen del Carmen, rogad por nosotros.
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A cada quien le va en la feria...



Ora por mí, ora por mi madre por que flaqueo cuando me tientan, pide por mí amada Señora, pide por mí por que me alejo de tu lado, por que he soltado tu mano.

¡Mira Jesús!... Iba de tu mano como niño chiquito y me impresiono la luz de algo llamativo lejos del camino, te solté y corrí dejando el empedrado, internándome en donde no conocía y lo vi, ese bello umbral de colores y formas, bello…pero con esa belleza que resulta tentadora y fatal, era una feria.

Una feria llena divertidos juegos llena de deliciosos aromas y sensaciones, en medio de la nada, rodeado de matorrales amplios y espesos que no me permiten ver lo que he dejado de lado, pero en medio de tantas vueltas ¿Quién necesita ese empedrado llano y aburrido? Aquí estoy mejor, es un sube y baja de emociones un vaivén de sentires hermoso y grato, me siento extasiado y lleno de vida, mis sentidos se llenan con tanto giro.

¡Dejadme bajar!, me quiero bajar pero esta ruleta no para… y cuando lo hace ya no me siento tan bien estoy mareado, hastiado y hasta asqueado, las luces, el ruido molestan mi cabeza, en un último esfuerzo mi cuerpo se revela, expulsando todo lo malo hacia fuera; sobre el suelo apoyando mis rodillas y manos contra el piso, con el cabello en el rostro y un agotamiento tan grande, sentí ganas de salir de ahí, ese lugar no era tan bueno después de todo.

Llevo días caminando, lejos de aquellos juegos, de aquellas luces, estos matorrales y plantas, estos montes son muy oscuros, no veo nada, he caído en infinidad de agujeros, he rotos mis zapatos y camino entre espinas, hay ramas que cortan mis brazos y lastiman mi rostro, tengo frío y no veo nada, la noche es oscura… como deseo encontrar esa hermosa vereda.

Ahí estaba caí como un costal sobre un pedazo liso, el único claro que no tenia hiervas, mis manso se alegraron y mis ojos le dieron la señal, ante mi estaba el camino, lo había encontrado de nuevo. ¿Cómo avanzo? Derecha o izquierda…no se por donde ir, me dieron muchas ganas de llorar, agache la cabeza ¿Cómo pude ser tan tonto?; mas aun así por unos segundos me sentí reconfortar una brisa acaricio mi rostro y la luz regreso a mostrarme lo que estaba escrito en el suelo de la vereda “Ven, Sígueme” y una flecha indicaba hacia donde ir.

Hay días que camino, hay días que corro, pues debo seguirle, debo tratar de alcanzarlo hay veces en que puedo verlo al frente, y otras en que no lo veo, pero se que siempre va hacia delante, esperando que un día lo alcance.

Ante


Esta en su sitio, dónde debe de estar, por que como le han dicho “Tiene que hacer lo que tiene que hacer”, por que Dios le ha colocado en esa posición por alguna razón en especial, así lo piensa y se aminora un poco su carga pues piensa y sabe que no esta solo en sus ocupaciones.

Mas cuando es hora de salir la soledad se vuelve a hacer patente, las ocupaciones nublan su mente y comienza a sentir esa sensación fría que en algunas ocasiones recorre su cuerpo. Se dirige hacia ahí, ¿Hacia donde? A ningún lugar en especial, solo se embarca y camina.

Pasa frente a su puerta, sabe que ahí habita y que le espera; luego piensa para si “Ahí estas”. Le tomó medio segundo cruzar la calle como un hombre desesperado, como un niño que corre a los brazos de su padre quien no ha visto en mucho tiempo, pero le ha visto apenas el fin de semana y le cantó y la sensación fue hermosa y quiere repetir. Llegado al lugar tras el enrejado se encuentra hermoso como siempre rodeado de majestad infinita, tan sencilla y hermosa presencia.

Como un desesperado cae de rodillas con la cabeza gacha ante el, como siervo humilde e indigno, “Te amo” es lo que resuena en su cabeza, mas ya no sabe si lo ha dicho el ó se lo han dicho… “Te quiero, Señor yo te quiero” susurra mentalmente y ofrece oraciones y alabanzas, mas sabe que nada es suficiente para expresarle su amor.

La hora le avisa y debe retirarse, ha comido espiritualmente y se siente saciado, pero no quiere dejarle, se dirige a la salida y lanza una última mirada hacia atrás “No quiero irme, no quiero dejarte pero debo hacerlo”. Sorpresa, siempre se las ingenia el Señor para dar sorpresas, tuvo a bien quedar bajo techo, pues el Señor mandó que si dejaba de estar en su presencia una nube de Torrencial lluvia le mojara, gracias a eso pudo repetirlo “Bendito sea Jesús Sacramentado”.

Ofrecimiento



Quiero seguirte, quiero consumirme en ti, Señor mío dichoso es el corazón que sufre pues puede regocijarse, ya que ofrece sus dolores al Señor, Dios mío toma mi sufrir y transfórmalo en alabanza, cada respón de mi alma será un canto para ti, cada dolor del corazón será un canto que se elevara a tu presencia y cada lagrima agua bendita por tu pasión y muerte que tratare de emular con mi sufrir.
Señor ¿Cuánto mas debo ofrecerte?, pregunta tonta de un hombre tonto que busca dejar su cruz para tratar de caminar mas rápido tras el Señor, Señor Jesús no dejes que la arroje de lado en el camino, para no ser arrojado por ti.
Señor aun duele, y seguirá doliendo pero dame la fuerza para que postrado ante ti pueda alabarte dentro de este sufrimiento, Así sea.

Lagrimas Oscuras




Con toda calma se adentra en la habitación, camina firme y controlado de sus sentidos; se dispone a ponerlos en acción, enciende la música a todo volumen la mas estridente que ha podido encontrar, tiene que admitir que desde hacia un buen tiempo no la escuchaba por que siendo sincero no había tenido necesidad de hacerlo, brinca por toda la habitación, brinca sobre su colchón y contra las paredes, se golpea apropósito con las cosas y con el piso; pues esta furioso y siente rencor.
Apaga las luces y sigue con su vaivén enojado arroja cosas al piso pues al final le pertenecen, o al menos es lo que el cree, incansable y eufórico repite las maldiciones que acompañan a las notas musicales, por un segundo recoge aquel libro que ha comenzado a apreciar pero que no ha terminado de leer aun, lo abre y lo cierra de un solo golpe lo tira al piso y comienza a gritar insultos y quejas al cielo, por que siente que le ha abandonado.
La música se calma y se desploma sobre las cosas que arrojo al piso de su alcoba, estuvo a un milímetro de abrirse la ceja, estaba oscuro pero ahora esta en silencio. Con la cara sobre el suelo y el sudor mezclado con sus lagrimas respira agitado y lanza la pregunta--¿Dónde estas?--.
--Aquí--le responde con firmeza sentado en la orilla de la cama, su rostro iluminado por su cara de preocupación y sus hermosas vestiduras de color blanco iluminaban ligeramente parte del lugar.
--¿Dónde estabas?... te necesite en ese momento—No se atrevía a levantar su rostro dejaba que las lagrimas se absorbieran por las hojas de papel que habían debajo suyo.
--Nunca me fui, nunca me he ido—dijo y se inclino a acariciar su cabello—sabes que siempre estoy para ti—
--Señor…--Dijo el joven y en un ultimo impulso se abrazó de las piernas de su amigo y coloco su cabeza sobre su regazo—no soy lo que esperas—
--Quizá—Le contesto tan sublime presencia—pero lo serás, por que creo en ti—dicho esto le acaricio la mejilla la llaga de la mano derecha al hacer contacto con la piel del joven le causo una sensación extraña—te diré lo que me dijo mi padre cuando se abrían paso para formar estas llagas “Aguanta, Resiste”—
Un leve momento de duda y luego una aseveración—Todo lo puedo, por que tu me fortaleces—las lagrimas dejaron de correr, se puso de pie y se apresuro a encender la luz, mas su amigo ya no estaba, al menos visiblemente—Se que sigues aquí señor—secó sus lagrimas con su brazo nuevamente alzo la vista y pudo decirlo de corazón—Gracias…--

Traera la calma


Ha conducido sin sentido, por minutos y completas horas, sin rumbo fijo y camino seguro por donde el sentido de las avenidas y calles le lleven, nada le perturba su seguridad al conducir; mas aun así su rostro no refleja poco mas que una seriedad y sobriedad de quien no es pleno y feliz. No se da cuenta.
Detiene su auto y observa es lo que parece ser un brote de agua un semi-lodazal lleno de verdes plantas e insectos que revolotean sobre la superficie con el sol a sus espaldas y la noche cayendo ya, piensa… no, no piensa solo comienza a arrojar piedras hacia aquel manantial, renegando de su vida.
--Lo llenaras de rocas-- le dice una voz a sus espaldas.
--Es solo un charco sin ningún valor, no es útil para nadie unas piedras no importaran—Contestó
--Eso es lo que crees—Le replicaron—¿Que conoces tu de este lugar si acabas de percatarte de su existencia?, hasta hace unos minutos no sabias que era esto—
--Es algo sin valor unas cuantas piedras no lo harán valer menos—
--Tal vez, pero molestaran a quien quiera sumergirse en las aguas, dañarán—
--Solo son rocas—
--Que enturbian el agua y la hacen menos atractiva para cualquiera—Le dijo aquel hombre
--Así es como siempre esta…turbio—dijo el joven y bajó la mirada—Siempre Será agua turbia, parte de sus existencia—
--Mas si esperas unos minutos antes de arrojar mas, veras que la calma llega a las aguas y si no lo perturbas mas las aves, los animales y hasta los insectos se acercaran de nuevo—Le explico aquella figura con suma paciencia. Para ese momento su rostro le era ya conocido, mas aun sin reconocer.
--Pero—contesto el joven con sumo trabajo—las rocas están ahí adentro, formando parte del lago—
--Yo las sacaré—Caminando con paso seguro aquel extraño se adentro en aquel ojo de agua, lleno de enredaderas y piedras filosas, con partes profundas y desconocidas, una a una las saco todas, todas las piedras y rocas, grandes y pequeñas; llevo todas y cada una fuera del agua quedando totalmente agotado. Con cada viaje a la orilla de aquel extraño, el corazón del joven comenzaba a arder con paz y sosiego.
--¿Por qué?—El muchacho se acerco a mirar aquel hombre que estaba con las ropas rasgadas, lastimado, mojado y exhausto por el esfuerzo--¿Por qué lo ha hecho?—
--Porque es mi trabajo—Contesto y se puso de pie—por que decidí transformar esto en un lugar hermoso que sea del agrado de mi padre—se puso de pie y comenzó a caminar dejando a un personaje atónito por su respuesta—Si me lo permites, también transformare tu vida en algo hermoso—al oír estas palabras el joven lo reconoció, pero el hombre había desaparecido.
--Señor—Dijo con un esbozo de sonrisa—Transformarme…—a partir de ese momento sabia que la calma de las aguas seria duradera.

Mi llamado...

Les Dejo a todos la cancion que uso el Señor para llamar mi atencion por demas muy bella y cantada por una de las mejores voces en la musica Catolica, la Hermana Glenda

 

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