Se levanta de la cama al oír su nombre y corre a la sala de la casa, “¿Pero que pensáis?” dice para si “¿Qué no te das cuenta de que estas solo?”, le retumban los oídos y por instinto los cubre con las manos “No lo estas”. Se ha quedado sobre sus rodillas recostando su cuerpo ligeramente sobre si, ligeramente ensimismado, no sabe que mas hacer; pues El le ha llamado por su nombre.
Entra de nuevo en su habitación y guarda silencio, exterior e interior, solo observa. Cree ilusamente que podrá olvidarle mirando un punto fijo de la pared, pero ahí sigue la Cruz de madera, el “pulsillo” en su mano izquierda, la imagen de su madre viéndole desde la pared, todo le dice “Respóndele”… pero tiene miedo y así lo manifiesta “No puedo, tengo miedo”.
Música, si la música ayuda a relajar el alma la música ayuda a traer paz o ¿Será que le cargara de más dudas?; mejor una lectura algo leve que no de mas de que hablar ni nada que analizar, pero su nombre es mencionado de nuevo.
“No hay nadie, nadie llama a la puerta, que si los embrujos no existen… ¿Acaso es que tu me llamas?” silencio incomodo y parece que se alejan dudas de si, respira tranquilo y toma el libro de nuevo solo para arrojarlo de lado y caer postrado en el piso, le han mencionado otra vez. Lucha contra si mismo “Dile…no, no le digas… que el sabe lo que pienso y esto es una perdida de tiempo, díselo…no puedo tengo miedo…me ha mencionado por mi nombre” Y todo a su alrededor parece mirarle diciendo “Contéstale” toma aire, se incorpora ligeramente y luego cae en la posición del Siervo, finalmente puede dejar salir la Frase “Habla Señor, Tu siervo te Escucha…”.
Sigue siendo un misterio, aun lo es y lo tiene que desentrañar, pues Dios es paciente y sabe esperar, cuando se puso de pie frente al espejo solo se miro diciendo “¿Y por que no?”.




